Yo veo al mundo yéndose al infierno, y al infierno enjaulado entre montañas de rencor, donde bajan rios de avaricia y ambición, y tambien habían paisajes, que solamente insensibles pueden hacer realdidad, con nubes de acero y árboles de metal, pájaros sin alas, lobos sin colmillos, flores sin raiz y estrellas sin brillo, donde el sabor ya no sabe y el saber sufrimiento, donde si te digo te miento y lo banal es intelecto, vi que me observaban entre cielos y burdos, quise ver colores pero no vi ninguno, quise respirar entre una tos feroz, me pareció gritar pero no tenia ni voz, me puse a llorar y de mis ojos nada, vi sus plantaciones y de semillas granadas, vi como pinchaban con sangre los oidos, quise recordar y recordé olvidos, casi no llegaba a lo mas profundo de mi dolor, y fue ahi donde encontré amor.

domingo, 14 de diciembre de 2008

cuento para el colegio (2008)


Acompañando tu soledad


Hace mucho tiempo, en un reino muy lejano hubo una gran guerra, en la cual participaron muchos hombres valientes y fuertes.
El rey mandó a llamar a los jóvenes de todos los rincones del reino para que se alistaran en el ejército.
Entre ellos se encontraba uno de aspecto extraño, solitario, misterioso. Su nombre era Alphard.
Alphard jamás conoció lo que era una familia, por eso al enterarse de la guerra tan sangrienta que se estaba librando; decidió combatir en el ejército demostrando su gran manejo de la espada; y pensando que no tenía nada que perder. Porque nadie lo esperaba de regreso, nadie existía para él.
Durante mucho tiempo atravesó por sangrientas y dolorosas batallas, pero su cuerpo y su alma siempre aguantaron.
Por fin cayó enfermo y el jefe del ejército decidió pedir permiso al rey para que Alphard fuera llevado al castillo y bien atendido, ya que lo consideraba uno de sus mejores hombres y merecía algún reconocimiento por más mísero que fuera.
Así lo hospedaron en el majestuoso palacio con la esperanza de que pronto se recuperara,
Alhena era una de las sirvientas, tenía el don de sobresalir por su destellante belleza y su gran esmero en su tan humilde trabajo. Ella se encargaba de cuidar de Alphard en las noches, y sin darse cuenta comenzó a sentir un cariño especial por el joven y cada noche se encargaba de contarle (aunque él estaba inconciente) de lo maravilloso que era el mundo que lo rodeaba, le decía que debía despertar para descubrirlo y que ella estaría junto a él cuando decidiera hacerlo.
Una noche Alphard por fin despertó, al ver la luz de los ojos de Alhena entendió que ella estuvo todo el tiempo a su lado y nunca lo abandonó. Recordó verla en sus sueños cada noche, recordó su dulce voz al hablar y su belleza insuperable. Solo así, recordando, entendió que la amaba y que ella lo esperaba.
Alphard por fin entendió que no estaba solo en el mundo y que el amor podía salvarlo.

“Nunca creas que estás solo y desprotegido en un mundo cruel, recuerda que SIEMPRE hay alguien cerca de ti, que espera para enseñarte lo maravillosa que puede ser tu vida.”





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