Yo veo al mundo yéndose al infierno, y al infierno enjaulado entre montañas de rencor, donde bajan rios de avaricia y ambición, y tambien habían paisajes, que solamente insensibles pueden hacer realdidad, con nubes de acero y árboles de metal, pájaros sin alas, lobos sin colmillos, flores sin raiz y estrellas sin brillo, donde el sabor ya no sabe y el saber sufrimiento, donde si te digo te miento y lo banal es intelecto, vi que me observaban entre cielos y burdos, quise ver colores pero no vi ninguno, quise respirar entre una tos feroz, me pareció gritar pero no tenia ni voz, me puse a llorar y de mis ojos nada, vi sus plantaciones y de semillas granadas, vi como pinchaban con sangre los oidos, quise recordar y recordé olvidos, casi no llegaba a lo mas profundo de mi dolor, y fue ahi donde encontré amor.

domingo, 18 de julio de 2010

Playa.

Me encanta despertar en las mañanas y sentir ese fresco aroma al mar. Qué suerte que por fin nos decidimos a comprar la casa cerca de la playa. Amo mirar por la ventana de nuestra habitación y ver lo inmenso que es, lo grandilocuente, lo increíble.
Recuerdo sin dudas, los primeros meses. Nos mudamos de a poco, primero vinimos a repararla, luego los muebles, lo necesario para vivir un par de semanas. Y por fin nos instalamos del todo. Hace tiempo que no hago mi caminata habitual por la orilla del mar, el frío y el cansancio me ganan de mano. Tal vez hoy salga, no se... la cama se siente tan bien, que la verdad dudo que me levante. Extraño mucho que pongas nuestro cd favorito todos los días, para hacer más llevadera la mañana, para empezar la rutina de todos los días, desde que no estás es todo tan silencioso.
Siempre me gustó, aunque ya lo sabías y jamás quise admitirlo, que te sientes en el sofá con tu guitarra; mientras preparaba algo para comer. Saber que había alguien conmigo que todo el tiempo quería complacerme con un poco de música, era increíble. A pesar de que me hacías discutir por esa tonta guitarra, nunca dudé de que yo era la mujer que amabas en verdad, y ella solo un pasatiempo que aprendimos a compartir. A veces la saco del ropero y la acaricio, como si pudiera tocar alguna nota... sabemos que fue una tragedia intentar que pudiera hacerlo tan bien como tú. Pero tenerla en mis manos es como traerte un poco a mi, me siento tan en paz conmigo cuando la tengo, que a veces me parece escuchar una melodía que sale de ella.
Me la paso dando vueltas por la casa y realmente no hago nada, me siento desganada todo el tiempo, no sabes en qué dimensiones puede llegar a extrañar una persona. Desearía que cruzaras esa puerta, me abrazaras y te acurrucaras junto a mi en la cama. Pero hay que ser realistas, lo único que vive de ti, es tu recuerdo.
El perfume que te ponías, todavía lo tengo en el botiquín del baño, a veces perfumo tu ropa y me quedo inspirando ese aroma único. No puedo deshacerme de todo eso, de tus cosas, tu guitarra, nuestras fotos, las canciones y cada recuerdo. Maldigo la hora en que me salvaste la vida, y perdiste la tuya... Eso que salvaste, mi vida, la daría por toda una eternidad juntos. No sé cuanto más pueda resistir en esta soledad. Aunque a veces me gusta y me hace bien sentirte y recordarte, por momentos esos pensamientos me destruyen, me derrumban, desearía no vivir, o arrancarme la memoria, maldita memoria la que me acompaña cada maldito día de mi vida.
Sin embargo, me hiciste prometerte una tarde, mientras tomábamos un té, que sin importar lo que pasara, seguiría adelante, sin recordarte, viviría sin importar lo que pasara.
Y aquí estoy, luego de tanto tiempo, sin saber que hacer, sin entender lo que me pasa, pero segura de que un día nos volveremos a encontrar y nos amaremos para SIEMPRE.

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