Yo veo al mundo yéndose al infierno, y al infierno enjaulado entre montañas de rencor, donde bajan rios de avaricia y ambición, y tambien habían paisajes, que solamente insensibles pueden hacer realdidad, con nubes de acero y árboles de metal, pájaros sin alas, lobos sin colmillos, flores sin raiz y estrellas sin brillo, donde el sabor ya no sabe y el saber sufrimiento, donde si te digo te miento y lo banal es intelecto, vi que me observaban entre cielos y burdos, quise ver colores pero no vi ninguno, quise respirar entre una tos feroz, me pareció gritar pero no tenia ni voz, me puse a llorar y de mis ojos nada, vi sus plantaciones y de semillas granadas, vi como pinchaban con sangre los oidos, quise recordar y recordé olvidos, casi no llegaba a lo mas profundo de mi dolor, y fue ahi donde encontré amor.

lunes, 27 de febrero de 2012

Cuando Llueve

Llueve en pleno verano, trayendo ese aire fresco que calma el calor sofocante de todo un día.

Mi ventana da a la calle de mi barrio y puedo ver todo pasado por agua, como una película de esas que a veces me gusta ver.

Miro al horizonte, sin ver nada en realidad, y me pongo a pensar si él estará haciendo lo mismo en la ventana de su habitación.

En noches como esta, solíamos solo estar en silencio y ver llover. A veces un “te amo” escapaba en un suspiro, una sonrisa se colaba en nuestros labios, un beso amortiguaba el silencio y todo volvía a empezar.

No hacían falta las palabras, solo vernos a los ojos era lo que calmaba alguna triste angustia que brotaba de ese silencio. Pensamientos que odiábamos, pero que cada tanto aparecían. Creer que todo terminaría, enfrentarnos a ese miedo atroz, nos arruinaba un poco la noche.

Pero entonces él me abrazaba fuerte, me decía que siempre disfrutaríamos de días como estos, y mucho más de los días soleados y que juntos todo podía ser posible.

Ya veo que mentía un poco. Al menos desde mi punto de vista. Hoy la lluvia moja mi ventana, y veo triste las gotas que resbalan por el vidrio. El día debe estar tan triste como yo. De repente se abre la puerta y entra mi compañero de vida, ahora. Siempre me pregunta porque me pongo tan melancólica cuando llueve, pero todavía tengo fuerzas para dibujar la verdad. Intenta acompañarme pero le digo que prefiero estar sola, me quiere mucho, lo sé. Sin embargo el abrazo no es tan urgente, ni tan fuerte como el de él. No es lo mismo. La lluvia era como nuestro momento especial, no puedo compartirlo con otra persona.

Asi que toma una revista y se va de la habitación otra vez. Todavía recuerdo su número, y me tienta llamarlo a veces. Pero no lo haré, no hoy.

Prefiero fingir que soy feliz y amo al hombre que está al otro lado de la puerta, aunque compartimos otras cosas. Lo quiero de verdad, a veces no finjo y simplemente disfruto y soy feliz, solo a veces.

Hoy quiero que sea distinto, voy a ir a hacerle compañía, y tal vez prepare algo para comer.

Cada vez recuerdo menos, cada vez deseo vivir más el presente y menos el pasado.

Pero en ocasiones todo vuelve, como esta noche.

Como cada noche, cuando llueve.