Yo veo al mundo yéndose al infierno, y al infierno enjaulado entre montañas de rencor, donde bajan rios de avaricia y ambición, y tambien habían paisajes, que solamente insensibles pueden hacer realdidad, con nubes de acero y árboles de metal, pájaros sin alas, lobos sin colmillos, flores sin raiz y estrellas sin brillo, donde el sabor ya no sabe y el saber sufrimiento, donde si te digo te miento y lo banal es intelecto, vi que me observaban entre cielos y burdos, quise ver colores pero no vi ninguno, quise respirar entre una tos feroz, me pareció gritar pero no tenia ni voz, me puse a llorar y de mis ojos nada, vi sus plantaciones y de semillas granadas, vi como pinchaban con sangre los oidos, quise recordar y recordé olvidos, casi no llegaba a lo mas profundo de mi dolor, y fue ahi donde encontré amor.

viernes, 3 de mayo de 2013

Algo Pasa


Siempre me pareció de mal gusto andar escuchando conversaciones ajenas, pero díganme si no es genial hacerlo. En fin, uno viaja en un transporte muy metido en su mundo, haciendo la rutina de todos los días. Y de repente un alguien se para al lado tuyo y ahí empieza todo.
Suelo viajar mucho en transporte público y por lo general vivo encerrada en lo mío, con mi musiquita al palo. Cosa de olvidarte de todo antes de llegar a donde tengas que llegar. Apurado o no, siempre es bueno que la música te acompañe, sobre todo para olvidarte del ruido urbano tan contaminante.
Hace un par de días tuve la mala suerte de olvidarme mis auriculares en casa. Viajando para el laburo, en el Bondi iba mirando por la ventana, sin nada más interesante que hacer. De repente en el asiento contiguo al mío se sentó una chica. La miré de reojo, no quise observarla mucho más y no me interesó. Hicimos un par de cuadras más y noté que se estremecía de a momentos, como quien llora en silencio y se aguanta. No quise meterme. Giré la cabeza disimuladamente y, efectivamente, noté que lloraba.
Pasaron un par de minutos y sonó su teléfono. Pensé “pobre, no es momento de que la jodan”. Respiró un segundo, encontró la calma y contestó.
Obviamente no escuché lo que decían del otro lado del teléfono, pero si escuchaba muy claramente lo que contestaba ella.
-          Hola? Ah... si, ¿como estás?... Mal… no, todavía no pude. Ya sé que es importante para vos, para mi también. No me digas eso… si, si… bueno voy a ver que puedo hacer. Pero dame tiempo. Tengo que pensarlo. Si… otra vez… perdoname pero me cuesta hacer esto… Entendeme vos a mi. Ok. Bueno cuando llegue hablamos… No sé a qué hora… ¡Dejá de hablarme así!... Chau.
Habrán sido unos 10 minutos entre sus contestaciones y lo que le decían por teléfono. Nunca supe si era un hombre o una mujer quien la llamó. Sólo sé que después de que terminó, se la notaba más angustiada que antes.
Tengo una curiosidad imperiosa a veces. Así que en el camino formulé varias hipótesis y saqué varias conclusiones de eso. En un punto sentí que tendría que haberle hablado y consolarla aunque sea, sin saber qué era exactamente lo que la tenía tan preocupada.
Claramente, lejos estaba de ser una delicuente o asesina arrepentida, hablando con su cómplice de si iban a entregarse o no. ¿Con quién tenía que hablar tan urgente?
Pensé que tal vez era una mujer con una pareja de mucho tiempo y sin querer había encontrado a otra persona que era realmente para ella. Y que su angustia en realidad era por contarle la verdad a su pareja y poder dejarla.
Pensé que tal vez la estaban extorsionando por alguna razón y por eso lloraba con cada palabra que llegaba desde la voz en el teléfono.
Tal vez tenía miedo de contarle a alguien que tenía algún problema de salud y estaba hablando con la única persona que sabía y que podía ayudarla a explicarle a alguien más.
O tal vez estaba intentando dejar atrás su pasado, pero para eso tenía que hacer algo realmente importante.
Pasó un rato bastante largo desde la llamada de teléfono y entonces me di cuenta de que me estaba acercando a mi parada. Me bajé y volví la vista al colectivo, con la estúpida idea de que tal vez me viera y con solo la mirada pudiera descubrir ese misterio.
Le di vueltas todo el día al asunto y cuando llegué a casa, tenía una historia armada en la cabeza que quería escribir. Espero que sea el puntapié inicial para mi próxima novela

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